Capítulo I. El físico atrae, pero ¿lo natural enamora?

abril 26, 2020


Hay muchos tipos de chicas: el tipo de chicas que siempre llaman la atención con sus actitudes, las chicas que llaman la atención con la forma en la que se expresan o como se visten, chicas que se maquillan demasiado, chicas que solo se arreglan lo suficiente y por último las chicas ‘al natural’.
¿Chicas ‘al natural’? Sí. Aquellas que son un poco de todo: se arreglan para salir y en casa no, suelen maquillarse lo suficiente, sin exagerar claro. Tienen el cabello esponjado por las mañanas, una sonrisa natural sin fingirla y se visten de la manera más sencilla posible, claro sin perder el estilo, ¿no? Chicas de buen corazón, con sentimientos puros, únicos que no son capaces de hacer daño a nadie, con excepciones a que a veces sí.


Con todo esto, he decidido que les contaré una historia...

Para empezar, arrancamos describiendo a él. Sí, es una historia de una pareja. ¿Romántica? A veces. ¿Cursi? Obvio. ¿Drama? #DramaQueen. Tan variante como al autor se le complique la vida…
Bueno, seguimos: Él uno de esos tantos que normalmente no pasan desapercibidos, el tipo de chico 'modelo' o 'perfecto' que toda chica quiere tener en su adolescencia o adultez. De buen porte, cabello claro, con estatus y algunas veces arrogante con una vida llena de comodidades, actitudes algunas veces fuera de control para conseguir lo que se proponía (no siempre algo material).


Por otro lado el perfil de una joven ojos cafés, cabello castaño oscuro, piel trigueña, de clase social media baja, una chica simple pero no por eso deja de ser bonita, tranquila, esmerada y claramente no quiero decir que sea un ratón de laboratorio, ¿no? Sencilla y no por eso necesariamente acomplejada.

Ella tan dulce y él tan lo contrario. Y es que aquella joven al momento que lo vio ingresar por la puerta de su salón de clases el primer día en la universidad, quedó fascinada. Él un poco más distraído, pues entró al aula y ni cuenta de su presencia, ¿si quiera la miró? No. Pero de ahí seguro la miraría y empezaría a sentir algo que hace mucho no tenía: AMOR.

¿Por qué? Se pregunta ahora. Y es que desde ese momento empezó a volar sobre un cielo de felicidad, que cuando cayera sería en un gran sufrimiento. Sufrimiento que la llevó a hacer tantas cosas, entregando todo y recibiendo nada.



Un miércoles de octubre de 2013, después del primer día de clase y antes de la fiesta de cachimbos...

Él como todos los días abre su cuenta en Facebook. Una notificación de amistad nueva, ¿de quién? La respuesta la vio en seguida. Era de Sophia. ¿Quién es? Una de las chicas más lindas del semestre, de aquellas que no querían pasar desapercibidas claro. El tipo de chica que no le faltaba nada, ni pretendientes, eso es obvio ¿no? Cabellos dorados, no natural pero sí lo suficientemente ‘perfecto’ para parecer real. Sus manos muy rosadas, casi talladas por Dios, ojos pardos, ropa fenomenal pues llevaba puesto unos jeans muy apretados, una blusa de encaje casi translúcida que combinaban  perfectamente con las Converse rosa que tenía puestas.
Al recordar todo eso, sin pensarlo, la aceptó. Al instante suena el típico sonido de cuando recibes un mensaje por Facebook Chat. Era ella que empezaba la conversación:

-Hola.
-Hola, ¿tú eres?
-Jaja, soy Sophia del 313. Hoy hablamos, ¿te acuerdas?
Unos segundos después…
-Jaja es verdad, lo siento, claro que sí como olvidarlo si me cambiaron de lugar por la culpa de alguien... *emoji de cara enojada*
-Lo siento mucho, pero fuiste tú el que pedía auxilio con esa ecuación. *emoji carita sonriente*
De esa manera comenzaron a platicar toda la noche, que sin darse cuenta llegaron hasta las 5 AM.

Por otro lado y en otro lugar, Melody en el ordenador buscando y haciendo los informes que ya le habían dejado en la universidad, pero estaba con esas ganas de querer saber más de aquel chico que le impactó tanto.

Un lunes de octubre de 2013, en el primer día de clases...

Por ser el primer día, Melody llegó muy temprano a la universidad. Sí, ella era muy puntual.

En el trayecto se topó con Alejandro, un chico que conoció el día del examen de admisión. Conversaron de muchos temas, todos referidos a esas pequeñas vacaciones antes de empezar la universidad. Subieron al bus juntos y al llegar al campus es obvio que entran juntos, pero a centímetros de la puerta ella giró dos veces para ver algo o a alguien, luego se despiden y sube un piso más para llegar temprano a su salón de clases.
Al ingresar se topa con el aula que estaba casi completamente vacía, salvo por Mónica y Michelle que no paraban de hablar en los asientos de al fondo, entre risas cada una se elogiaba de como se le veía el color de labial que llevaban puesto.

Melody se sentó en el mismo lugar que ya había pensado el viernes pasado, agarró los auriculares, se los puso y escogió ‘Wake me up’ de Avicii a todo volumen. Mientras tanto en su cabeza pensaba sobre aquella charla que había tenido con Alejandro y ese recuerdo que se le vino a la mente del primer día en que lo vio. ¿Alejandro le gustó? Pues sí. Era tan diferente a los pocos chicos que ella conocía. Alto, ojos negros, cabello moreno ondulado, vestía de zapatillas y jeans no tan ajustados. Entre sus pensamientos y la realidad observa la puerta. Se abre y era él, el chico que con cigarro en mano llamó,  antes de ingresar al campus, mucho su atención cuando subía por las escaleras en la entrada de la facultad.
Una vez dentro del aula, despistado (como siempre), aquel chico se sienta a su lado.

Melody muy nerviosa se saca los auriculares, trata de guardarlos y ordenar sus cosas, pero falla. Se le cae la cartera al piso y casi por inercia él la recoge.

-Parece que esa cartera pesa mucho, ¿no?
-Gracias, pero estoy acostumbrada a llevar muchas cosas.
-(Sonríe y suelta una carcajada) Oh, ¿traes piedras?- Ríe- Hola, me llamo Nicolás y ¿tú?
-So… soy Melody. Un gusto. (Mostrando esa hermosa sonrisa que posee sin hacer notar su nerviosismo)

Así comenzaron a hablarse, charlaron un poco más sobre los cursos que ese día llevarían y sobre un posible encuentro en el tiempo libre entre clases. Sí, Nicolás siempre quería sacar ventaja de las cosas que le suceden y no en mal plan, sino en un ‘por si acaso’. No hay duda que hubo mucha química, pues para ser su primera charla sonreían y reían muy seguido, hasta que entró la ‘bomba roba miradas’.

Hoy fue muy linda como siempre, era su primer día de clases en la universidad así que estrenó cambio de look, chaqueta azul con un toque retro y jeans oscuros.
El aula ya estaba por llenarse así que sin excepción la mayoría volteó para mirarla y en ese grupo esta Nicolás que no dejó de observarla mientras hablaba con Melody. 

Sophia pasó y se ubicó en la parte de atrás junto a Rosa, su mejor amiga de hace mucho. Una vez acomodada en su asiento dejó su móvil sobre la carpeta, así como su agua mineral ozonizada (con forma de botella de perfume y toques rosados) y volteó a darle un beso a su ‘beffa’. No pasaron ni diez segundos y ya estaban en muchos chismes de amigas que entre risas no dejaban de ser llamadas por el profesor para que dejasen de hablar.

Y así empezó la etapa universitaria de los del 313, con una propuesta de Nicolás hacia Melody para que conozca un poco más el campus. ¿Una cita? No sabemos aún las intenciones claras de él, pero sí claramente que le atrajo algo de ella, le habló ¿no?
Mientras tanto Sophia algo distraída de la clase le contaba a Rosa sobre algo que pasó en la noche anterior...

Se cumplían cuatro días desde que empezaron las clases. 

Jueves después de clases de octubre, antes de la fiesta de cachimbos...

Melody salía muy apresurada con dirección a la biblioteca a solicitar unos libros que necesitaba urgentemente para un trabajo individual que el profesor de Filosofía había apresurado en hacer. Apurada bajó las escaleras y sin darse cuenta dejó caer una libreta, no tan grande, en donde apuntaba los temas de clase. Dentro de ella tenía también sus datos personales pues era una costumbre que no perdía del colegio.
Llegó hasta la biblioteca, solicitó el libro y muy rápido se puso a leerlo en la sala. Luego de unos cuantos minutos más de leer algunas páginas, recibe una llamada de Ellie. Ella es su mejor amiga de la infancia, su confidente, con ella hacía todas sus locuras.

-¿Mel dónde estás?
-Hola Ell, estoy en la biblioteca, ¿vienes?
-Mmm, no creo.Hoy quedé en salir con un amigo, que por cierto no está nada mal.- Soltó una carcajada.
- Ríe.- ¿Te recuerdo que ya estás en la universidad y que tienes que olvidarte de los chicos Ell? Yo creo que sí…- Suena sarcástica.
-¡Ay Mel tan aburrida como siempre!- Exclama.
-¡Bah! Te dejo tengo que leer este libro del mal, un beso nos vemos luego.
-Otro beso, chau Mel...- Cuelga.
Sin darse cuenta por hablar en el teléfono perdió la página en la que estaba de aquel libro.

En el mismo momento en otra parte de la universidad: tal vez era la primera y última vez que leemos que Nicolás bajaba las escaleras de la Biblioteca con intenciones de conocer el campus. Sin apuros, ni muchas ganas fue así como él encuentra un librillo tirado en el piso. Al principio no le prestó mucha atención, pero lo recogió y lo guardó en su mochila.
En el pasadizo camino a la salida se encontró con Bruno, su mejor amigo y casi hermano, también con Irina y Manuela. Y Se quedaron hablando por un buen rato sobre la fiesta de 'cachimbos' de este sábado.

Por otro lado Mónica y Michelle salían de los servicios, ellas dos se conocieron el primer día de clase, pero parecía que hubiese sido más antes. Tenían ya mucha confianza, tanto que hasta se presentaban amigos y hablaban de ellos.
Mónica le comenta algo a Michelle:

-Sophia me cae bien, ¿a ti no?
-Este... Sí, aunque a veces habla mucho y como que no me deja escuchar la clase.
-Tú no escuchas la clase, no te hagas la loca.- Suelta una carcajada - Más atención le prestas al chisme y en lo que hablan Sophia y Rosa.
- Media sonrojada, Michelle contesta.- ¡Ja ja sí! Hablando de eso escuché que comentaban de aquel chico que se sentó adelante y sobre una conversación de Sophia y él de anoche...
-¡Bah! Eres muy chismosa, pero bueno sigue contándomelo...

Sophia le comenta a Rosa sobre esa charla que tuvo con Nicolás una noche antes y también de otras cosas más que las hacía ir y venir de la conversación principal. Bueno, aquí lo que hablaron era de lo bien que la pasó hablando con él hasta el amanecer y claro, del porqué se había sentado con otra chica. Le dijo que aquel verdugo conversador de madrugadas la habría invitado a salir  después de clases.

Y es que Nicolás y Sophia se conocen casualmente en el segundo día de clase, en una práctica grupal de Matemáticas. Y esta joven no solo era linda por fuera, sino que también era un nerd disfrazado con tanta belleza. Puesto que en los últimos años de colegio se esmeró tanto por sobresalir que ocupó los primeros puestos en su promoción y logró tener el récord de cinco años consecutivos con medalla de oro en matemáticas y lengua.  Para ella los temas de ese día eran pan comido a comparación de Nicolás, que le costaba un poco resolver la ecuación. En siete minutos terminó su ejercicio y empezó a retocarse el maquillaje mientras por el espejo de su polvera vio a aquel guapo chico a quién no dudó en ayudar. Siempre es bueno dar una mano, ¿no? Eso le habían enseñado las mojas de su colegio. Y si un mendigo viene disfrazado de un Dios griego, ¿quién es ella para negarle el pan de su conocimiento?

Por la noche, Melody llega a su casa muy cansada. Enciende el ordenador, entra a Facebook y ve una solicitud de amistad. ¿De quién era? Sí, del mismo chico que recogió su libreta.

¿Nicolás Moltalvan? Al ver las fotos confirmó de quién ser trataba. Solicitud aceptada.
Y de repente suena el tan conocido sonido del Facebook Chat.

-Siempre se te caen cosas ¿no?
-¿Hola? Creo que te confundiste de chat…- Contesta asombrada y confundida.
-Jajaja no tontilla. Siento decirte que tu libreta de apuntes la tengo yo.

Melody busca entre sus cosas preocupada. ¡Mierda! No la tenía.

-¡Es cierto! La acabo de buscar y no la tengo. ¿Dónde la encontraste?
-Tirada por ahí, que responsable eres...- Nicolás sonríe tras el ordenador.
-¡Gracias! Pero debió caerse al bajar las escaleras. Es que yo sí me preocupo por estudiar.- Le lanzó una indirecta.
-Jajaja, necesito una ayuda para hacer el trabajo de Filosofía.- Nicolás propone- ¡Hey! Me debes esto por haber encontrado tu libreta.
-Jajaja, ¿necesitas ayuda? Pídeselo a Joel que es el sabelotodo del salón.
-¿Y por qué tú no? Si me debes lo del objeto perdido, descuidada.
-Jajajaja, ¿es una broma? Voy a pensarlo...

Charlaron con unas dos horas más, entre risas e indirectas de ambas partes ya que en los días anteriores no coincidieron sentarse juntos en el aula, pero sí notó que fueron tres veces que lo atrapó mirándola o ¿él la atrapó viéndolo?
También ella le pregunta muy extrañada de cómo consiguió encontrarla en Facebook y él le explica que en su libreta estaba apuntado todo. Y es un punto ganado por Nicolás. Melody, se despide y decide salir de la red social e ir a descansar. Él se despide de ella y cierra el chat. Se pone a jugar en línea con Bruno y así se desvela.

En el mismo instante en el que Melody y Nicolás dialogaban por el chat, Sophia llegaba a la casa de Rosa para hacer ‘la tarea’, decían. Las dos juntas encienden la pc y comienzan a buscar información acompañadas de ‘Get Lucky’ de Daft Punk. No les va tan bien, así que Rosa decide entrar a la red del pajarito azul y menciona que está con Sophia en su casa. Entre hashtags, tuits y más, le llega un mensaje directo a su bandeja. Rápidamente se emociona y contesta.

Sophia, curiosa, le pregunta a Rosa si conocía al misterioso muchacho en persona, ya que aquel mensaje era muy alegre y hasta podríamos decir muy comprometedor. Lo que escribía en el DM era preguntando sobre con quién estaba, si es que le iba a dar toda la noche con la tarea y a qué hora se desocupaba porque quería contarle algo. Su nombre de usuario era 'Un triste poema'. Vaya verdugos misteriosos en esta historia.

Ella le responde explicándole sobre Sophia, no precisa si se desocupará y al leer lo último del mensaje solo tiende a cambiar de ventana en el buscador. Inmediatamente vuelve hacia su mejor amiga y le comenta sobre sus conversaciones anteriores y lo lindo que pasa las noches hablando con él. A Rosa se le nota entusiasmada, pero también preocupada sin querer decir demás.

Qué día para más lleno de conversaciones. Y es que está Melody con la pérdida de su libreta, Mónica y Michelle todavía tienen más chismes por contar. Por otro lado podemos apreciar un posible amor cibernauta con Rosa y su chico misterioso en el anonimato.

¿Qué sucederá mañana? 









Viernes de muy temprano de octubre...

Muy temprano antes de levantarse de la cama, al abrir los ojos, coge el móvil y se da cuenta que tiene un mensaje. Era Nicolás.

“¡Buenos días! Oye, hoy empezamos a la segunda hora ¿no? ¡Perfecto! Vamos hacer el tour que te dije por el campus. No acepto un no por respuesta. DESPIERTA TONTILLA.”

Lo recibió a las 4 AM. Melody es una joven muy independiente, no le gusta que la anden mandando, menos un hombre.

Coge el móvil y responde:

“Es un no. Porque no solo quiero conocer el campus, quiero probarlo. El famoso ‘ranfañote’ de la cocina de la cafetería es lo que quiero de postre hoy. Que sean dos. ¿Quieres uno? Entonces tres. INVITO OFERTA.”

Dos minutos después, él responde:

“Salen tres. En la puerta de la facultad 9:00 AM.Y no, yo invito. ¡Eh! no hay un NO por respuesta.”

Melody lee el mensaje y es inevitable no reír. Lo estaba retando y se nota en su forma de responder. Además que le gustaba mucho el ranfañote, era un dulce muy difícil de conseguir y se enteró que los estudiantes de gastronomía tenían los viernes a cargo la cafetería y estaban con la temática de dulces de antaño de Lima ya hace varios semestres atrás, siendo este el preferido por todos.

Muy rápido se sube al autobús, coge un sitio seguro y a doce cuadras se da cuenta que no llevaba consigo su billetera. Baja asustada y no sabe si regresar a casa o seguir yendo a la universidad, ya que lleva como media hora retrasada para el encuentro con Nicolás y su ‘cita’ que tenían para conocer el campus. En tanto, demoró casi tres cuartos de hora escogiendo qué ponerse y arreglándose el cabello sin contar que su mamá la apuró con el tema de sacar a pasear a Conejo, su perro.

Fue entonces cuando escucha una voz que la llamaba muy seguido. Admirada, decide voltear y era Alejandro que acababa de bajar de un autobús, en escala, para tomar otro que lo llevaría a la universidad.

-¡Mel! ¿Estás bien?
-¡Alejandro! Sí, todo bien, ¿qué haces aquí?
-¿Tomando el autobús?- contesta sarcásticamente.

Melody sonríe y le explica lo de su billetera. Alejandro le dice que ya es muy tarde para regresar a su casa, en vez de eso le propone ir a comer.

-Te parece si para cambiar esa carita de angustia, ¿vamos a comer?
-Pero tengo clases en... ¡diez minutos!- Miente.
-Descuida, es solo una clase perdida. Además no harán nada, te lo aseguro.
-No gracias Ale, tengo clases.- Piensa en Nicolás, pero a la vez en su billetera y la vergüenza que tendría que pasar al no pagar el pasaje en el autobus, ya que no tenía dinero.
-Vamos dale, quiero invitarte a comer...
-No tengo mi billetera conmigo y no quiero pasarme no pagando el pasaje y menos la comida.- Se irrita.

Pero se da cuenta que ya había pasado más de 45 minutos desde la hora pactada con Nicolás y recuerda lo que él le dijo: que nunca esperaba a una chica más de 10 minutos.

-Mel, que parte de 'te invito a comer’ ¿no entendiste?'- Él entre risas la abraza y le dice al oído- Quiero ver esa sonrisa de nuevo...

Ante la insistencia de Alejandro y las ideas de Melody, ella termina siendo convencida y con decepción decide enviar un mensaje a Nicolás. ¡Mierda! 1% de batería. Ingresa al chat y lentamente ve como su celular se apaga. Había venido escuchando música y jugando en su móvil en el trayecto del bus y anoche no lo cargó. No pudo enviar nada.

Van juntos hablando de qué se les apetece a cada uno, claro, él la deja elegir.










Hace unas semanas antes de empezar octubre...

“Escribiendo...”

Es lo que Melody ve en su ventana del chat. Alejandro demoraba al responder, ¿por qué? Pues no sabía exactamente que decirle, llevaban hablando muchas semanas y justo habían tenido una pequeña discusión hace un día que lo llevó a pensar en lo que quería decir.

Alejandro: Falta una semana para vernos más seguido...
Melody: Sí, que emocionante mi primer día en la universidad.
Alejandro: Claro gracias... Sé que también querías verme. *emoji riendo*
Melody: Jajaja, claro que sí bobillo pero quiero estudiar muy duro para obtener una beca. *emoji sonriendo*
Alejandro: Eso no significa que descuides tu vida privada, bobilla.
Melody: Tengo que dejar todo, ya lo decidí.

Es en este momento en el que demora, piensa que decir y responde con total aceptación a lo que ella dice.

Alejandro: Si eso es lo que quieres, ¡yo sé que tú puedes Mel!- Alejandro suspira tras la pantalla y reprime sus sentimientos.

Ella responde muy emocionada al captar que él quiere lo mejor para ella.

Se estaba guardado las ganas de decirle tantas cosas, tantos sueños y tantos suspiros. Pensaba siempre en lo mejor para los demás. No era nada egoísta, por el contrario a este chico de cabellos ondulados le gustaba siempre hacer sentir cómodos a todos. Era su instinto.

En su cabeza recuerda su relación pasada y se da cuenta que Melody era totalmente distinta a la otra muchacha. Pues lo había traicionado una vez. Claro la única que pudo comprobar. Entre tanto y tanto, recuerda sus lágrimas y sus frustraciones. Las veces en las que le preguntó a su mamá:

“Mamá, ¿te puedo preguntar algo? ¿De verdad soy feo? ¿Le podré gustar a alguien alguna vez?”

Sí. Una y otra vez se cuestionaba su físico, sus sentimientos y las veces que se ha hecho mierda.
No había dado más por alguien como lo había hecho con su ex hace unos seis meses atrás. Y es que no siempre conoces al amor de tu vida en una fiesta, ¿no? Bueno… Sí, puede ser pero no a alguien como ella. #BadGirl.
  
Llegan al centro comercial y optan por comer algo en algún fast food. Una vez que el pedido está listo, él lo recoge y lo lleva hacia su mesa en donde estaba aquella muchacha de bella sonrisa arreglándose  el cabello y poniendo un poco de labial en sus labios. Ella todavía pensaba en Nicolás, preguntándose si la seguía esperando o si se había marchado pues no sabría la respuesta por el móvil apagado. Pero a la vez piensa en Alejandro y su cita improvisada, que resulta muy espontánea, ya que aquel chico de ojos oscuros le atraía hace mucho y no hablamos de su físico netamente, sino de su personalidad. Se había cuestionado hace dos meses si realmente quisiera que su primer enamorado sea Ale. Y en veinticuatro horas decidió que no. Alejandro se había hecho muy amigo de ella, tenían conversaciones muy íntimas sobre sus problemas y sus desamores. Claro, ¿cómo podrías tener un romance con alguien que aprecias como un hermano? Un hermano que te atraía y era guapo.

Y con un 'Qué linda estás hoy' se olvida de todo y comienzan su larga conversación...

Por otro lado Nicolás en el aula se pregunta el por qué Melody no llegó a la hora que quedaron, si es que le pasó algo o realmente no quiso ir con él.  Eso lo tenía muy preocupado. Pero decide pasarlo, total era una chica más para él, ¿no?
A unos asientos se encontraba Sophia y Rosa, aburridas en clase jugando con el móvil. De rato en rato ella le lanzaba miradas a Nicolás para ver qué es lo que hacía y encontrar el momento preciso para hablarle.

El profesor sale de clase y ella aprovecha para ir hacia él.

-Holi, ¿sabes si tenemos libre una hora hoy? Es que perdí mi horario.
Él aún confundido y con muchas cosas en la cabeza responde.- Sí hoy tenemos una hora y cuarenta libre después de esta clase, creo.  
-Gracias ¿y sabes dónde queda la cafetería? Muero de hambre.
-No te recomiendo la cafetería, la comida es un asco.- Recuerda el postre de Mel.- Mejor si vas al Centro Comercial que está a unas cuatro cuadras de aquí.
-No conozco muy bien esta zona.- Miente.- ¿Te molestaría indicarme por dónde ir?
-No te preocupes tengo que comprar algunas cosas, así que ¿vamos?- Dice rápidamente, queriendo quitarse de la cabeza a Melody. 

Van caminando y hablan sobre temas muy puntuales, como el del típico '¿en qué parte vives?' o '¿cuánto te toma para llegar a la u?' o también '¿qué tipo de música escuchas?'. Así llegaron al centro comercial. Ella le dice que quiere algo ligero y con pocas calorías, él le recomienda un sándwich de un conocido fast food. Suben hasta llegar al patio de comidas. Nicolás paga y van en busca de una mesa vacía.
Encuentran la mesa y se sientan. Comienzan a charlar sobre sus gustos, que no les parece y entre otras cosas, ríen y comen pausadamente.

Sophia, era la típica amiga que siempre está atenta al mundo exterior. Y es que muy rápido capta la presencia de un tipo muy simpático, de cabellos ondulados, ojos negros, alto y que vestía una remera y zapatillas.
Nicolás se da cuenta y le pregunta hacia dónde miraba. Ella contesta que nada en específico, que alguien le pareció conocido. Miente.

Poco después él mismo voltea a comprobar hacia donde era la mirada de Soph. Se percata que estaba mirando a un chico y este estaba solo, pero a su lado una cartera que le parecía haber visto. No le da importancia.

Minutos después Sophia hace la misma acción, se queda mirándolo otra vez. Fue entonces donde él quiere sacar ventaja y le comenta que dicho muchacho al que estaba mirando, recalcándoselo, seguro tenía novia por la cartera que estaba al lado. Avergonzada ella solo ríe y sigue comiendo.

Melody va los servicios a lavarse las manos y retocarse un poco, pues tenía esa costumbre de hacerlo siempre antes y después de comer. Confundida y preocupada por Alejandro y su clase perdida de hoy, olvidó el tema de Nicolás y su cita.

Sale de los servicios y busca la mesa con Alejandro esperándola. Al llegar alza su cartera que estaba al lado y la coloca en la silla vacía. Lo notaba nervioso y medio retraído. Decide preguntarle qué le pasa:

-¿Pasó algo?
-Mel, no nada.- Nervioso.- Bueno, sí pero no importa. Ok sí, es que  aquella chica me está mirando hace buen rato, pero no logro reconocerla.
-¿Cuál de todas bobillo? Aquí hay unas cien.- Ríe
-La chica de blusa rosa y botines morrones.- Recalca.
-No la veo Ale, qué difícil. Pero si quieres pasamos por su lado y comprobamos si la conoces...
-Me parece bien, terminamos de comer y a la acción...

Se levantan de la mesa, arrojan a la basura los restos de comida y van en dirección a la mesa de la joven que había intimidado a Alejandro, de paso que ya salían para ir a otro lado. 

Sophia emocionada por algo que le dice Nicolás, se ríe a carcajadas y se da cuenta que el chico que le pareció simpático, ya no estaba. Lo busca con la mirada y al ver hacia todo el lugar, logra visualizarlo. 'Está viniendo hacia mí' una voz en su cabeza lo dice, 'pero está con alguien, Nicolás tenía razón tiene novia', piensa. ‘¡Bah! Ya no tiene sentido seguir viéndolo’ y sonríe malévolamente. Entonces puede ver a la chica que lo acompañaba y se le hacía muy conocida. ¡MELODY! Piensa. Sí era ella y Alejandro. Fue entonces cuando le susurra a Nicolás.

-Mira quién viene, yo pensaba que era una monjigata.- No aguantó.
-Jajaja, ¿a quién te refieres?- Voltea sin pensarlo y sí, efectivamente ve a Melody cada vez más cerca de su mesa, sus gestos cambian, piensa en qué decir o en no decir nada.

Fue entonces cuando ya están muy cerca y...

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3 comentarios

  1. God! Está genial, me lo he leído todo en un ratito. Actualiza pronto si?
    y felicitaciones ;)

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    1. Hola, gracias por leerme. Hay mucho más por escribir aún. Espero que me leas seguido, más arriba actualicé la historia. Muchas gracias un abrazo.

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  2. Bladi! Está muy entretenida! Me encantó!! Sigue así! :D

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